1. Amaranto
Con su caída dramática y su inconfundible textura afelpada en cascada, el amaranto (especialmente en su variedad colgante borgoña o verde silvestre) aporta un movimiento orgánico fascinante a los ramos de novia y arreglos suspendidos. Es la flor idónea para añadir volumen, teatralidad y una sofisticación campestre muy personal.
2. Dalias
Las dalias viven su momento de máximo esplendor a principios del otoño. Destacan por la perfecta geometría de sus pétalos y su asombrosa paleta cromática (desde nudes, melocotón y tonos crema hasta burdeos profundos). Su presencia en el ramo de novia o en los centros de mesa aporta volumen, dulzura y una elegancia clásica indiscutible.
3. Hortensias
Las hortensias de otoño ofrecen tonalidades maduras de lo más sugerentes, con matices en verde musgo, crema, rosa añejo y lavanda seco. Gracias a la generosidad de sus inflorescencias, resultan perfectas para enmarcar el pasillo de la ceremonia, vestir las sillas de los invitados o componer copiosos bodegones de bienvenida.
4. Crisantemos
Los crisantemos contemporáneos en matices champagne, nude, blush y tierra tostada se han posicionado como una de las elecciones florales más chic del otoño. Destacan por su excepcional resistencia al paso de las horas, sus delicados pétalos rizados y una estética sobria que brilla con luz propia en ramos de novia minimalistas.
5. Anturios
Los anturios son la flor predilecta de las novias de vanguardia. Su silueta estilizada en forma de corazón, su acabado ceroso y su abanico de tonos otoñales (terracotas, bronces, marrones y burdeos) aportan un carácter arquitectónico, escultórico y marcadamente contemporáneo a cualquier diseño floral.
Consejo de hermana
Combinar flores de estructura rotunda como las dalias o anturios con variedades de caída ligera como el amaranto crea un contraste de relieves fascinante que elevará por completo el estilismo floral de vuestra boda.









